
...y yo pensando en una serie de eventos, que más que desafortunados, han sido inesperados. Que me dejan nostálgica, confundida... ¿deprimida?... sí, deprimida. Pero racionalmente deprimida. Y devaluada, estúpidamente devaluada. Casi casi como el peso mexicano, ¿qué fue de aquel mentiroso que dijo que defendería el peso como un perro? terminó siendo uno de los peores presidentes de México.
Devaluada como el peso.
El peso de una hoja levantada por el viento.
Ligera, carente de importancia. Insignificante.
Podría escribir los versos más tristes esta noche, pero la verdad es que ni siquiera puedo.